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Movimiento, el quehacer de los niños

 

 

 

Dentro de las características evolutivas de los niños durante los primeros siete años de vida, está  el desarrollo motor y psicomotor. Al hablar de estos aspectos en la infancia ,estamos conectándolos con la integralidad que define las características emocionales, físicas e intelectuales que dan como resultado la formación de la personalidad de los niños.

En términos generales, la estructura motriz incluye elementos de la motricidad gruesa donde se observa el control de la cabeza, el tronco y las extremidades, la motricidad fina que hace  referencia a los movimientos consecutivos que llevan  a los dedos a especializarse y por su parte, la psicomotricidad que le permite al niño a adquirir destrezas con su cuerpo.

La capacidad de los niños para mover armónicamente su cuerpo, está  íntimamente  ligada a las habilidades de pensamiento y aprendizaje. De ésta manera, comenzamos a comprender cómo unos patrones de movimiento ordenadamente integrados favorecerán procesos de aprendizaje posteriores. La motricidad y la psicomotricidad, relacionan el movimiento físico y las funciones mentales a tal punto en el que cualquier alteración de éstas,  podría afectar de manera importante procesos de aprendizaje. Por esto, vale la pena considerar dentro de la formación infantil el adecuado estímulo en el movimiento ya que éste guía y favorece las diferentes etapas del desarrollo infantil.

Dentro del proceso de integración motora existen varios momentos que la describen: la integración sensorio motora, movimientos gruesos donde opera la totalidad del cuerpo, la coordinación dinámica y estática, la noción, concepto y esquema corporal, la fuerza y el tono muscular, la disociación de movimientos y el equilibrio. Cada uno de éstos componentes estará sirviendo de eslabón para pasar sucesivamente a la siguiente etapa del desarrollo.

Por lo tanto, es conveniente fomentar la actividad motora en los niños, más aún en ésta época donde la tendencia al sedentarismo va en aumento. Hoy en día, es una característica de los niños de ser menos motrices o extremadamente activos con movimientos desordenados y faltos de control corporal.

El manejo adecuado de las actividades motrices buscará siempre permitirle al niño sentirse a gusto con su cuerpo. No se trata de sobreestimular las capacidades de los niños, se trata más bien, a través de diferentes formas de movimiento favorecer desempeños y destrezas que brindarán a los niños seguridad, habilidades y procesos organizados para acrecentar las posibilidades en su socialización y su intelecto.

Mientras el niño interactúa con el mundo, las respuestas adaptativas que se producen en el cuerpo y en  el cerebro se van potencializando para otros retos durante la infancia. No siempre se requiere de un apoyo terapéutico para acomodar las pequeñas desviaciones de un proceso neuronal. Por treinta años consecutivos observando y trabajando con los niños en este campo, he podido comprender que, llenarlos de experiencias valiosas  que puede experimentar con su cuerpo ,sus sensaciones y emociones los llevará a tener respuestas satisfactorias ,creativas y eficientes para cubrir los requerimientos  durante su proceso evolutivo. Cuando la organización cerebral presenta algún inconveniente, por pequeño que sea, es importante atenderlo. Éstos suelen ser fáciles de encaminar  a través de la cotidianidad en las rutinas de casa y escuela bajo condiciones en las que el niño no se sienta vulnerado en su autoestima y mucho menos durante sus proceso de aprendizaje. El  requerimiento terapéutico ha de ser utilizado cuando varios síntomas en el camino evolutivo muestran necesidades singulares y recurrentes. No todo síntoma amerita terapia, la cual debe ser ejecutada por profesionales especializados . Por esto cabe anotar que cuando se insiste a los papás, en permitirle a los niños permanecer un tiempo más en el jardín de infancia para favorecer estos procesos es con la seguridad de proveerle de herramientas más estructuradas para continuar posteriormente con la escolaridad y así prevenir problemáticas mayores o terapias que se podrían evitar. Debo expresar también que la continuidad en las rutinas, la asistencia a las actividades de manera continua y la oportunidad de abastecer a los niños de un desarrollo armónico que integra intelecto, movimiento y emoción durante los primeros años redundará siempre en beneficios posteriores para los niños.

 

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